Es posible que no haya manera de que Puente nos haga caso por las buenas. Como mucho, para los que tengan fe, queda el recurso de ir a rogarle a San Judas Tadeo (patrón de las causas perdidas) que haga uno de sus trucos. Pero deberíamos apurarnos porque, a poco que nos despistemos, ya no quedarán asturianos expertos en el manejo de los protocolos que exige la religión para establecer contacto con las cosas celestiales. No quedará nadie que sepa cómo se piden los deseos a San Judas Tadeo porque, según informamos esta semana, cada día hay menos escolares asturianos que eligen la asignatura de religión. La matrícula cayó este año casi un 10% en los colegios públicos. Los profesores especialistas en esa materia reconocen que tienen que trabajar en tres centros distintos para poder cumplir su jornada laboral, ante la escasez de alumnos. Así que, pese al rebrote de un cierto “catolicismo cool” que en las redes sociales se traduce en mucho postureo espiritual, parece que cada día interesa menos formarse en las cosas de Dios. Parece mentira. Con las veces que nos dijeron que Dios no tenía ni principio ni final, que era omnisciente y omnipotente. El mundo está cambiando tanto que no lo reconoces de un minuto para otro. La única cosa que permanece constante, y estos días pasados lo volvimos a ver, es que Salvador Ondó sigue siendo el mejor escanciador de Asturias. El echador guineano -que también se ha convertido en un diestro cantante de tonada asturiana- logró esta semana su séptimo título en el Concurso de Escanciadores de Asturias, celebrado en Nava. Como dirían en aquella película de José Luis Cuerda: “¡Salvador Ondó, todos somos contingentes menos tú, que eres necesario!” Un saludo a todas y a todos, asturianas y asturianos del exterior Eduardo Lagar, redactor jefe de LA NUEVA ESPAÑA y responsable del canal “Asturias Exterior” P. D. Animaos a escribirme con lo que os apetezca contar. También admitimos quejas y discrepancias. Mi correo: asturiasexterior@lne.es |