El resto de la semana, en comparación con acontecimientos tan fulgurantes, resultó un tanto mortecina. Pasaron los días y no se resolvió la negociación que Indra y Duro Felguera están manteniendo para la compraventa de los talleres en desuso de Barros (Langreo). En esta propiedad de la ingeniería Duro Felguera, la compañía que está rearmando al Estado español pretende abrir una segunda fábrica de vehículos blindados. Al parecer, no se ponen de acuerdo con el precio. Unos ofrecen 6 millones y los otros piden 16 millones. Duro, que está pendiente de que el juez decida sobre su proceso de reestructuración, ha decidido congelar las negociaciones hasta tener una resolución judicial. El Gobierno del Principado, a quien los empresarios pidieron que entrase a mediar entre las partes, dice que el acuerdo se aproxima, que las posiciones “están ahora más cerca que hace dos meses”. Veremos. En el terreno industrial, esta fue la semana en la que se cumplieron 20 años de la compra de las instalaciones siderúrgicas asturianas por parte del gigante del acero, Mittal. Aunque su futuro no está totalmente despejado -¿qué siderurgia habrá en Asturias en una economía totalmente descarbonizada?- por el momento podemos celebrar que sigue siendo el corazón de nuestra economía. Os dejo al respecto este enlace con un interesante reportaje firmado por nuestro compañero Pablo Castaño. Y si, por el momento, seguimos teniendo motivos de celebración con Arcelor Mittal, esta semana tuvimos que lamentar un cierre en el enclave industrial que, en su momento, fue el emblema de la reindustrialización de Asturias. La multinacional estadounidense Corteva, que salió del tronco de DuPont y cuenta con casi 400 trabajadores en Asturias, plantea el cierre de su fábrica de fitosanitarios en el complejo industrial del valle de Tamón (Carreño) y un ERE de extinción para sus 73 trabajadores. Otro motivo para la inquietud -y ya sentimos ir terminando esta carta con tan mal rollo- es la información publicada este mismo domingo por LA NUEVA ESPAÑA: Asturias está abocada a devolver millones de euros procedentes de fondos europeos. La devolución puede llegar a 30 millones de euros sobre un total de 791 del llamado Mecanismo de Recuperación y Resiliencia. El motivo: que no se pudieron licitar las obras en tiempo y forma. El papeleo, siempre el papeleo. Así estamos. Un saludo a todos, asturianas y asturianos del exterior. La próxima semana, otra “Carta desde el Paraíso” Eduardo Lagar, redactor jefe de LA NUEVA ESPAÑA y responsable del canal “Asturias Exterior” |