Hola, a todos, asturianas y asturianos del exterior. ¿Cómo os va? Ahora os contamos cómo nos fue de este lado del Pajares a lo largo de esta semana. Iremos ilustrando esta “Carta desde el Paraíso” con algunas de las tiras cómicas que publica diariamente LA NUEVA ESPAÑA y que tan bien dibuja nuestro artista ilustrador Pablo García. Hay veces que lo pequeño habla de lo grande. Entonces, por lo local atisbamos lo global. Esta semana, en la que Asturias sufrió como toda España y toda Europa una ola de calor aplastante que nos hizo llegar a los 41 grados, LA NUEVA ESPAÑA informó de que los negocios que venden e instalan equipos de aire acondicionado en Asturias están trabajando al “trescientos por cien”. No logran atender todas las peticiones que están recibiendo. Parece que la evidencia del cambio climático ya se ha instalado entre la mayoría de la población, que empieza a equiparse para los años saharianos que vendrán. Llegará un día, más pronto que tarde, en el que no sepamos qué significa esa frase legendaria de toda madre asturiana, por fortuna aún vigente: “Si sales, lleva una chaquetina, que refresca”. Sudamos la gota gorda en esta semana fantástica de una Asturias caribeña y todos anduvimos con la lengua afuera menos los veinte chavales que formaron parte del Campus Orígenes, todos descendientes de emigrantes asturianos a América que están hechos ya a climas más calurosos vinieron a pasar una semana reconectando con la tierra de sus antepasados, en una iniciativa organizada por la Asociación Iberoamericana de la Comunicación (Asicom), con apoyo del Principado y del Real Instituto de Estudios Asturianos (Ridea). El canal “Asturias Exterior” de LA NUEVA ESPAÑA también colabora con este proyecto que sirvió para mostrar a estos jóvenes los lugares más emblemáticos de Asturias, para que recibieran clases magistrales por parte de miembros del Ridea sobre la cultura y la historia de Asturias, y también para ser recibidos en las principales instituciones autonómicas. Fueron recibidos por el presidente del Principado, Adrián Barbón, que llegó al encuentro en camiseta y acalorado como estaba toda la población. Les pregunto qué tal y que qué habían comido y todos le respondieron con tres sílabas mortales en estos días de infierno en la tierra: fa-ba-da. Todos eran nietos y bisnietos de emigrantes asturianos y todos pudieron ver con sus propios ojos el lugar, paraíso perdido del emigrante, donde tenían lugar los relatos de familia. La emoción que les causó ese reencuentro, el apego que mantienen a la tierra de sus antepasados pese a la distancia y a las décadas que han pasado resultaba francamente emocionante. |